Errores y deberes de los hombres en la lucha de la liberación de la mujer
- Ernesto Noceda
- 4 dic 2020
- 3 Min. de lectura
La liberación de las mujeres del sistema patriarcal no es una lucha secundaria, como muchas veces se ha dicho lamentablemente desde la izquierda, sino que es parte fundamental para derribar el sistema capitalista que está en estrecha relación con el patriarcado. Si bien, en varias ocasiones, el capitalismo se posicione con una fachada feministas por la inclusión de mujeres en posiciones políticas y económicas favorables para la burguesía, sea en la legislatura, presidencias o puestos importantes en las grandes multinacionales u organismos económicos hegemónicos, su esencia siempre será la opresión de las mujeres del proletariado, que no solo deben cargar con las dificultados de la explotación por parte de la burguesía, sino también de la violencia sistemática, sea física, mental o simbólicamente, de la sociedad patriarcal, ya que se la considera aun un sujeto de “segunda categoría” frente a la posición del hombre proletario.
Pues bien, expuesto esto, se denota la necesidad imperante de tomar la lucha por la liberación de la mujer proletaria como parte fundamental de la agenda comunista, no se puede dar feminismo para unas y patriarcado para otras, premisa en la cual se fundamenta el capitalismo con rostro “feminista”. Pero, no obstante, se puede decir que el sistema patriarcal se ha colado lamentablemente en los movimientos de izquierda, posicionando a las camaradas mujeres en luchadoras de “segunda clase”, más aun viendo los ejemplos irrefutables de las luchas revolucionarias en el pasado.
Esta actitud ha sido un impedimento para que las voces de las camaradas puedan ser escuchadas, y aunque varias han logrado romper el cerco, miles de voces son acalladas ni más se quieren expresar sobre su situación bajo el capitalismo y la sociedad patriarcal, dicho esto se debe extirpar de manera urgente las actitudes machistas y patriarcales dentro de las organizaciones comunistas, la violencia simbólica, física o emocional que reciban las camaradas por parte de hombres de la misma organización deben acabar de manera inmediata y reprendidas de darse el caso.
Ahora teniendo en claro la importancia de la liberación de la mujer en la lucha por la libertad del proletariado, acción que nos compete a todas, todos y todes, no podemos olvidar que los hombres no debemos tomar la posición de liderazgo o portavoz, no es el lugar que nos compete, sino el de escuchar, sin esta simple acción de callar y escuchar a las camaradas sus voces alzadas en la lucha proletaria, todo el trabajo será en vano, acompañar y apoyar sin dilación son acciones totalmente validas, pero la principal es el de callar por un momento y escuchar, realizar una autocrítica de nuestros comportamientos, tanto en la militancia revolucionaria, como en la vida personal, y entender en que fallamos y que podemos cambiar para contribuir a la creación de una sociedad que elimine el patriarcado.
Las mujeres no necesitan el liderazgo masculino para su liberación, ellas tiene la fuerza y el espíritu revolucionario necesarios para ser sus propias libertadoras, un faro de luz que indique al proletariado el camino a la revolución y la liberación definitiva, no olvidemos que fue una huelga de trabajadoras en Petrogrado la que inicio la revolución rusa que culmino en la Revolución comunista de Octubre.
Como dijo Ho Chi Ming: “La emancipación de las mujeres debe llevarse simultáneamente con la eliminación del pensamiento feudal y burgués de los hombres. En cuanto a las mujeres, no deben esperar a que las directivas del gobierno y del partido las liberen sino que deben contar consigo mismas y luchar.”
La liberación de la mujer proletaria, sea de la edad, etnia o sexualidad que sea, es una lucha primaria en el accionar de la lucha revolucionaria.



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